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Icono calendario10 Abril 2019

La RSC también es cosa de PYMES

Las PYMES van más despacio en cuanto a la integración de la Responsabilidad Social en su estrategia. Estadísticamente, son muchas más las empresas grandes con políticas de RSC definidas que PYMES. Tal vez sea porque la exigencia para las empresas grandes es mayor en algunos aspectos, como por ejemplo, la Ley de información no financiera y diversidad del pasado 29 de diciembre de 2018, que obliga a las empresas de más de 500 empleados a reportar sobre temas que tienen mucho que ver con la RSC.

La integración de la RSC es “voluntaria”, pero es cierto, que son cada vez más las normas e iniciativas que “invitan” a las empresas a preocuparse por sus impactos en la sociedad, por minimizar los negativos y maximizar los positivos. Y esto es válido tanto para las PYMES como para las grandes empresas.

El beneficio para la PYME puede ser incluso mayor que para la gran empresa en algunos aspectos, como el de la diferenciación, algo indispensable en un mercado “abarrotado” de productos y servicios commodities. Muchos informes como el Informe Forética 2018, “la recompensa del optimista”, muestran que los ciudadanos son cada vez más conscientes, es decir, están más preocupados con temas medioambientales y sociales y por lo tanto eligen productos o servicios de empresas a las que consideran “responsables”.

Esta diferenciación se refleja en la reputación corporativa, y por supuesto tiene un gran retorno para la empresa. La RSC coherente y honesta puede ser la mejor y más eficaz herramienta de marketing, insisto en lo de coherente y honesta. Desgraciadamente, son muchos los ejemplos de estrepitoso fracaso empresarial cuando se vende una “RSC” que no existe o es incoherente.

Las PYMES que incorporan la RSC a su estrategia, además consiguen no sólo fidelizar a los clientes, proveedores y empleados, si no también, atraer nuevos, estos consumidores conscientes de los que ya hemos hablado anteriormente.

En cuanto a los empleados, los últimos informes prueban que la generación millenial quiere trabajar en empresas responsables, comprometidas y transparentes. Empresas que prioricen la innovación y la ética y que sean valientes a la hora de mostrar sus convicciones y sus valores. Los estudios muestran que los millenials valoran más las acciones de compromiso social con su entorno más cercano, con la comunidad en la que se asienta la empresa, y que estas acciones estén relacionadas con el modelo de negocio empresarial, es decir, que sean coherentes.

Para la PYME, la atracción y fidelización de talento es tan importante o más que para la gran empresa. La integración de la RSC es la mejor manera de aumentar el compromiso de los empleados y de generar orgullo de pertenencia. Además, la PYME puede generar un movimiento de cambio social formando a sus empleados en responsabilidad social en invitándoles a participar de su compromiso social y medioambiental.

En línea con las ideas señaladas, podemos afirmar que la RSC es la mejor estrategia de mejora de la competitividad de las empresas. Así lo dice la Estrategia Española de RSE (2014-2020), la RSC es un atributo de competitividad. Supone un claro beneficio para las PYMES en aspectos como:

  • Las ventajas para la internacionalización de la empresa
  • Optar a concursos públicos (Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de contratos del sector público)
  • Minimizar los riesgos operacionales y reputacionales
  • Ser percibida como más transparente y, por tanto, más confiable

Son muchos los motivos para ser una PYME responsable y sostenible y pocas las barreras. Conviene pararse a pensar el “propósito empresarial”, y valorar lo mucho que la empresa puede aportar a la sociedad y lo mucho también que puede recibir de ella.

Fuente: VisiónResponsable